Data este verso de hace ya muchos años,
lejana estaba la humanidad,
alborotada la fauna se encontraba,
y una piedra mal humorada
que siempre molestaba.
Todos los animales se guiaban por su ubicación,
útil era para una reunión,
ella soñaba con ser montaña,
tener exquisita pastura en sus faldas,
frondosos árboles en medio,
y un rico viento cada mañana.
Su actitud de soñadora empedernida,
la alejó de sus compañeros fraudulentos,
ella cargaba en su conciencia
que estaba mal lo que había hecho,
sin embargo se fue por aquel sendero,
cruzó por un boquete estrecho,
al corazón lector de un volcan muerto.
Sus minerales de cobalto y niquel,
se entrelazaron en pasiones vagas,
llenas de tristeza, ira y amor;
de aquel volcan muerto que resucitó,
solo guarda las cenizas de aquel amor,
de la piedra que quiso ser montaña,
de la piedra amante...
...de aquel volcan.
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