Son las letras las que ignoraba frecuentemente,
Lecturas sin cesar que sinceramente flojera daban,
Y sin embargo me sirvieron para sustentar mi prosa,
Palabras bellas como las rosas:
¡Adhiérelas a ti, has las tuyas!
Aprovecha el tiempo, lee un cuento,
Suma, resta, multiplica, divide tú tiempo
Escribe un verso, participa con esmero,
Comparte tu conocimiento, repasa tus textos,
Haz un pequeño esfuerzo,
Que el tiempo, tan sabio y justo,
Te premiará, te donará el razonamiento,
Fruto de tu perseverar, de tu añorar,
No lo subestimes, que esto te producirá,
Un futuro incierto pero seguro,
Lleno de obstáculos perversos,
De distractores infalibles,
De angustias, de presiones,
De amores enloquecedores,
Cada uno de ellos difíciles pero no imposibles,
Casos asombrosos de compañerismo,
De cooperaciones amables, estables,
Todo esto le he visto porque esto me lo han demostrado,
¿Quién me lo ha enseñado?
No hay nadie más que mis maestros.
A ellos,
Aquellos docentes que nos soportaron,
Que nos odiaron, que nos apoyaron,
Que fueron conductistas,
Ahora constructivistas,
Que se esforzaron en nuestro saber,
Que sembraron en cada uno
La semilla de la sabiduría,
Que nos leyeron, que nos escribieron,
Que nos regañaron, que nos consolaron,
A ellos,
Dedico esta larga poesía,
Porque sus palabras las he hecho mías,
Porque sus errores son experiencias positivas para mi vida,
Porque mis errores fueron aplaudidos,
Difundidos para que no se reproduzcan,
Porque mis aciertos fueron dieces,
Causantes de esta infinita autoestima,
A ellos,
Guerreros del saber,
Prediquen con emoción,
Porque nuestro futuro
Radica en la educación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario