Jaulas delgadas de plata,
Que tienen prisionero a mi cuerpo,
Dueñas de este sentimiento,
Son tus manos, que a la vez son mi tormento.
Emociones que laten a mí alrededor,
Implorando el roce de tus dedos,
Aun muy por encima de mi piel,
Siento que tocas mis deseos.
Uñas de luna nueva,
Blancas y finas como la seda,
Armaduras para diez guardianes,
Del cual solo uno una raya atraviesa.
Indescriptible es el momento
Cuando acarician mi rostro,
Pero nada comparado
Cuando rodean mi cuerpo.
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