jueves, 21 de enero de 2010

La felicidad

¿Será el ser perfecto que guie mis pasos?
¿Aquella persona qué entienda mis pensamientos?
O será que me gusta que lean mis versos,
Es de este modo la felicidad que quiero.

La soledad me sirve para pensar,
La compañía para alegrarme la vida,
Sin embargo en ocasiones disfruto la soledad misma
Para disfrutar recuerdos conservados en secreto.

La felicidad es una utopía,
Solo alcanzable entre sueños,
Y aquellos que cumplen esos sueños,
Los gozan más cuando solo fueron deseos.

¿Habrá quién me desmienta?
Cuando el amor puro solo está en cuentos,
Y el que diga que ¡No¡ reconocerá la mentira,
En la historia perdida de la memoria de nuestros viejos.

Inocentes somos todos,
Los que creemos en los besos,
Las caricias y los excesos de un amor incierto,
Yo solo puedo decir,
Que el que vive feliz,
Es porque es pequeño.

martes, 19 de enero de 2010

¿Dónde estás?

Largos suspiros naufragan
En el mar de la angustia,
Que te buscan en el horizonte
Y se preguntan ¿Dónde estás?

Navegante sin control
Del universo cibernético,
Perdido por tu búsqueda
Sólo se pregunta ¿Dónde estás?

Mirando las estrellas
Tratando de buscarte,
A ti tierna amante,
Que entre ellas te escondes
Solo me resta decir ¿Dónde estás?

Cual primera canción tóxica,
Que yo sé, envenenó tu corazón,
Desatando una pasión atada,
Solo te dirá, ¿Dónde estás?

Tus manos

Jaulas delgadas de plata,
Que tienen prisionero a mi cuerpo,
Dueñas de este sentimiento,
Son tus manos, que a la vez son mi tormento.

Emociones que laten a mí alrededor,
Implorando el roce de tus dedos,
Aun muy por encima de mi piel,
Siento que tocas mis deseos.

Uñas de luna nueva,
Blancas y finas como la seda,
Armaduras para diez guardianes,
Del cual solo uno una raya atraviesa.

Indescriptible es el momento
Cuando acarician mi rostro,
Pero nada comparado
Cuando rodean mi cuerpo.

Pasado

Enganchados quedaron los sentimientos que atan al pasado,
Quimeras son las heridas que se produjeron,
Espontaneo es el dolor que produce su veneno,
De aquellos fantasmas que han vuelto.

Insignificantes fueron los esfuerzos por ocultar
Los sentimientos que apresan mi alma,
Monstruoso amor que dañaste mi vida,
¡Devuelve mi libertad! Que me duele la herida.

Y la estrella que vimos morir,
Justo el día de nuestra despedida,
Arrojó su último rayo de luz,
Solo esperando mi partida,

Maldito pasado que no me haces olvidar,
Infame locura que me hace delirar
Dividido por un doble cara,
Que nunca jamás veras
Y que nunca jamás recordaras.
No te quiero, no te extraño,
No te pienso, no te adoro,
No suspiro, no me emociono,
No te espero, no te añoro,
No te escribo, no te celo,
No te sueño, no te deseo,
Y en el “no” verás lo que tanto niego.

viernes, 8 de enero de 2010

Inexplicable el dolor del corazón

El tiempo es más lento de lo normal,
el dolor es difícil de controlar,
las estrellas que alumbraban mi sendero,
han volado hacia otro lugar.

Una ráfaga de viento recorre mis mejillas,
tirando cristales espontáneos que fabrican mis pupilas,
se estrecha mi corazón, como si la mano de diablo lo apretara,
y me dejara sin habla y la mirada fija.

Dónde están esos pilares blancos,
guardianes del tesoro al que nunca tendré acceso,
dónde estás estrella viajera,
que ignoras el amor que siento.

Maligno, insolente y perverso,
es el anhelo de tu cuerpo,
que si lo hiciese mío,
te llevaría al cielo.

Extraños son los sentimientos que te extrañan,
de tu huida no puedo escapar,
prisión sin rejas que me has colocado,
y de la que tú solamente me puedes liberar.

jueves, 7 de enero de 2010

Una canción para una mujer sorda del corazón

En contraste sin querer, alguien que te aprecia,
Ignorando sus deseos le seguiste el juego,
Desastre total de una canción,
Desastre total de un sueño,

Quedó atrapado en tu red,
Ahogado en tu perfume,
Atado a ti, a si es doloroso vivir,
Así es doloroso fingir.

Supiste que te quería, supiste que te adoraba,
Ignoraste su amor, ignoraste su alma,
Teñido de negro se quedó el cielo,
Amargo dolor es el que sintió,
Aquel iluso soñador,
Que pensó que algún día le querrás,
Que algún día le amarás.

Sordo fue tu corazón,
Al no ceder a sus palabras,
Escritas con la tinta del amor,
Escritas con el fuego de la emoción.

Por qué el destino actúa de esa forma,
Castigando con dolor lo que es prohibido para el corazón,
Amantes de la locura, que por culpa de su cordura,
Jamás lograron encontrarse,
y que jamás lograron amarse.