lunes, 21 de diciembre de 2009

Olvidar lo inolvidable

Cómo olvidar lo que no sea vivido,
si en el sueño real
tú eres solo un suspiro,
cómo olvidar el calor de tus manos
si tu calor es frio.

Cómo olvidar tus besos,
ríos perversos de sequia inaudita,
que causan la agonía de un alma maldita.

Escasas son las palabras que cruzamos,
maraña salvaje de verdades a medias,
que cuya verdad resguardada,
solo está protegida
por la mentira inédita.

El esclavo del tiempo muerto,
guarda en el horizonte
la falacia del amor incierto,
bucles de dolor despiadado
responsables de la insolencia de la vida,
y de la gran herida
que carga tú cruel despedida.

2 comentarios:

  1. Sin duda mi favorito.

    Hermoso
    Nesesito hacer un blog ya, cuando lo haga me hare tú 'seguidora' hablando culturalmente no stalker.
    -Ale

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  2. toda pérdida, rotura, abandono, despedida...nos deja mucho dolor si hemos amado, si hemos dado una parte de nosotros, de nuestra mente de nuestras emociones...creemos quedarnos vacíos, pero no es cierto, el tiempo sana las heridas y nos devuelve lo que creemos perdido.
    Me gusta muchisimo este poema. felicidades.
    Geraldina.

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